Su durabilidad sería mucho mayor a la de un alimento promedio, además anhelan la forma en la que se ahorre espacio en la nave, pues los “viajeros” llevarían consigo los materiales necesarios para la impresión.
Los “cartuchos” (cuyo promedio de vida rondaría los 30 años) estarían rellenos de materiales en polvo, que posteriormente los procesaría la impresora para generar diferentes platos, con la posibilidad de mezclarlos de diferentes maneras y un variado menú.
Otra de sus ventajas es que esta invención evitaría el continuo envío de abastecimiento a la Estación Espacial Internacional. ¿Te provoca probarlos?.
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